
Tras poner los retorvisores, el pulsador del lavaparabrisas, revisar la presión de las ruedas (de las 5), meter el gato, las herramientas, etc., etc., echamos gasolina y nos fuimos a dar una vuelta.
La verdad es que el motor va redondito, apetece moverlo con este tiempo 🙂
Durante todo el tiempo fui atento a posibles ruiditos nuevos y vigilando con siete ojos la aguja de la temperatura que iba centrada. ¡Todo perfecto! Bueno todo perfecto hasta que tras 30 kilómetros la temperatura empezó a subir, a subir y poco antes de que llegara a la zona roja decidí salirme de la carretera y dejarlo descansar.






