Paseo en 600, temperatura y otras reflexiones

Mi 600 al sol en el Cerro de los Ángeles
Mi 600 al sol en el Cerro de los Ángeles

Después de una temporada sin poder sacar el coche, tan solo buscando cosas seiscientistas por internet, este domingo de invierno amaneció precioso. Sol, temperatura agradable, nada de humedad ni viento… ¡Vamos a cargarle la batería al seiscientos! 🙂

Mi peloto posandoAsí que dicho y hecho: un repaso rápido a los niveles, un vistacillo a las ruedas y a rodar. La verdad es que el destino no fue muy ambicioso, una subidita al Cerro de los Ángeles, un paseo por Perales del Río y una vez calentito, algo de carretera,  para desentumecer el motor.

Al llegar al Cerro y ver lo vacío de domingueros que estaba el aparcamiento no pude resistir la tentación de hacerlo posar para un par de fotos. Sin parar el motor, por que hoy quería probar si después de puesta la chapa-bajo-motor había desaparecido el problema del calentamiento que el mes pasado tanto me mosqueó.

Tras la sesión de fotos, carretera y manta hacia Perales del Río, muy cerquita, sin mérito, pero disfrutando como un becerro del sol, del aire que entra por el deflector triangular y, como no, del canturreo del motor. Si es que sarna con gusto no pica :))

Junto a la iglesia de Perales del RíoAl llegar a Perales paré junto a la iglesia antigua con la idea de hacer alguna foto. Me bajo, encuadro… Y me veo rodeado por una marabunta de ciclistas cuarentones (y cincuentones y…) que me rodean y empiezan a tirar piropos. Naturalmente ni uno para mi ¡Todos para el peloto! Tódos tenían recuerdos de su seiscientos, del que tuvo su padre, uno de ellos confesó que era su sueño conseguir uno pero en casa no le dejaban… En fin ¿Qué os voy a contar?

La verdad es que fue una experiencia curiosa y agradable.

A la salida del pueblo cogí la carretera y estuve haciéndole unos quilómetros. La aguja de la temperatura perfecta, siempre por debajo de la mitad, pero a la vuelta me dió un poco de olor a anticongelante, así que me aparté a un lado, abrí el capó y me di cuenta de que aunque la temperatura estuviera bien el líquido subía hacia el bote de expansión y rezumaba. Despacito, sin estridencias, pero salía. Así que todo apunta a que el tapón del radiador no mantiene la presión como debería. Tarea para casa: revisar/cambiar tapón del radiador y seguir con las comprobaciones del circuito de refrigeración.

 

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